
Por una vez salió pronto del trabajo y tuvo tiempo para poder pasarse por la biblioteca y coger algunos libros. Le encantaba caminar por las calles de Edimburgo, esa ciudad de piedra gris semigótica que brilla hasta en los días mas nublados. Mientras su música le acompañaba, observaba a los variados transeuntes que iban y venían o que esperaba esos autobuses multiplicados por dos.
Estaba ansiosa por llegar a la biblioteca, pensaba en que quizá por fin estuviera disponible el libro que tanto le apetecía leer. Era una de esas novelas que hablan del tema más recurrente en el mundo; el amor, pero escrita por uno de sus autores favoritos. Al llegar a la biblioteca se adentró sin pensar en las entrañas del edificio y se dirigó apresuradamente hacia una estantería donde, tras mucho tiempo esperándolo, encontró el libro anhelado. Rápidamente, y sin mirar ningun otro título, hizo efectivo el préstamo del libro, y feliz, con este tesoro de papel entre las manos, se fue rauda y veloz, abrigada hasta las pestañas, a su piso compartido en el centro de la Old Town.
Era viernes, día en el que sus compañeros de piso, como buenos escoceses e irlandeses, saldrían a beber hasta perder el sentido, por lo que tenía vía libre para instalarse en el comedor, acomodarse en el sofá, y degustar una copa de vino mientras devoraba las páginas de su joya de imprenta.
Como esperaba, la novela no le estaba defraudando, una vez más su autor estaba dando en el clavo con cada palabra, cada metáfora. No era una chica especialmente romántica, pero aquella historia le estaba llegando poco a poco a lo más profundo de su alma, iluminando rincones que ni ella misma conocía y que hasta ahora habían permanecido en la más vacía oscuridad.
Se encontraba leyendo uno de los pasajes más intensos cuando se dio cuenta de que al final del la página habia algo escrito a mano:
“Aunque el corazón humano se encuentra dividido en 2 ventrículos y 2 aurículas, nuestro amor no puede dividirse en pedacitos…El amor es único. Es sólo uno. Yo busco el mío. Quizá eres tú…07902707702”
En un principio pensó que vaya chorrada, que a quien se le ocurriría escribir algo así en un libro, dejando un número de teléfono y todo. Llegó a la conclusión de que sería algun colgado y que nadie sería capaz de llamar. Cogió su copa de vino, dio un trago, y pasó la página para proseguir con la lectura, pero antes de que llegase al segundo párrafo, y sin darse cuenta, se encontraba dando vueltas a la nota e intentando adivinar como sería la persona que escribiera eso….hombre? mujer? De qué edad? Tenía verdadera curiosidad. Y si llamaba? Simplemente por ver qué tipo de persona hace algo así y por qué. No estaba segura, le parecía una locura, pero….y que perdía? Podría satisfacer su curiosidad con una simple llamada, tampoco había que darle mayor importancia., asi que cogió el teléfono y muy decidida marcó un número tras otro, pero antes de acercarse el auricular colgó. Respiró hondo, y de nuevo, volvió a marcar.
-Sí…diga…
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