AmNéSiCa EsTraTegiA

miércoles, diciembre 20, 2006

Ellos no lo harían

Llegaba tarde, así que salí del portal con mucha prisa y me dirigí al trabajo sin perder ni un segundo. Cuando apenas había dado dos pasos escuché:
-Pseeeeeeee…oyeeeee…

Al principio lo ignoré, pensé que no iba dirigido a mí, pero de nuevo escuché:
-¡¡Oye….tú…la de verde!! ¡¡Estoy aquí!!
-¿Es a mí?
-Síiiii. Ayúdame por favor.
-Pero…¿quién eres? ¿dónde estás? Cáscaras…creo que me he vuelto loca…oigo voces…
-¡¡Que no pava!! Que estoy aquí arriba, mira. Ayúdame a bajar, por favor…

Miré hacia arriba y allí estaba él…uno de los miles de papa noeles que pasan las navidades colgados de los balcones mientras nosotros estamos dentro de casita con la calefacción, el marisquito, los polvorones y el cava…¡Un poco de piedad con estos seres!!

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domingo, diciembre 17, 2006

Trayecto


Llega acalorada, casi pierde el metro y ha tenido que darse una carrera para alcanzarlo. Se sienta en el primer sitio libre que encuentra, sin mirar. Se acomoda. Aprovecha para respirar hondo y recuperar el aliento perdido. Levanta la cabeza, y allí está él, mirándola. Ella parpadea y mira hacia otro lado. Vuelve a mirarle. Él no había movido ni un ápice la trayectoria de su mirada y su rostro muestra un boceto de sonrisa. ¿Quién es? Su cara le resulta familiar, quizá ya ha coincidido alguna vez con él de camino al trabajo.

La gente entra y sale. Una voz anuncia las paradas y sus correspondencias, y él sigue mirándola. Ella está algo desconcertada, pero a la vez atraída por aquel extraño que ha decidido que esta mañana ella será la protagonista del trayecto, de su trayecto.

Los dos empiezan a disfrutar de la situación. Los minutos pasan y sus miradas ya tienen confianza. No han hablado nunca, pero ya se conocen. De los cientos de ojos que viajan en su mismo vagón, cuatro se han encontrado y bailan al son del bullicio matutino del metro de una ciudad. Pero este paréntesis de sus vidas llega a su fin, al menos por hoy. Anuncian la próxima parada. Ella debe bajar ya, es la suya. Se coloca de nuevo la bufanda, el bolso, y antes de levantarse le mira una vez más.

Sus miradas se despiden, pero quieren volver a encontrarse. ¿Será mañana?

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